Hermano: Anatomía del duelo · Mónica Licea



Mónica Licea (Guadalajara, 1990) nos comparte
sus procesos creativos en torno a la escritura, así
como los proyectos que desarrolla actualmente.

< escenario post covid >
En mi caso fue algo positivo porque tuve el tiempo de comenzar a escribir mi primer libro, leí mucho y busqué editores para trabajar en el manuscrito. Ha sido importante porque soy una persona solitaria y la pandemia me ha recordado cuán importante es vincularnos con los otros para seguir adelante. Pienso mucho en Rimbaud cuando dijo que ‘el poeta se hace vidente por un largo, inmenso y razonado desarreglo de todos los sentidos’, el aislamiento sin duda alguna fue eso para mí y mi escritura, una extraña amplificación de mis sentidos. Me siento afortunada y agradecida por estar viva y solo deseo rendir tributo a ese milagro.

< clúster de referencias >
Emily Dickinson, Arthur Rimbaud, Baudelaire; algunos beats como Allen Ginsberg, Jack Kerouac, Kenneth Koch; Sylvia Plath, Ted Hughes, Sharon Olds; Roberto Juarroz, Olga Orozco, Piedad Bonnett, María Negroni, Chantal Maillard, Raúl Zurita, el Tigre, Eduardo Lizalde (que lamentablemente falleció recientemente), Max Rojas, Cristina Rivera Garza, por mencionar algunos.

< proyectos >
Estoy por comenzar otra etapa de correcciones de mi primer libro de poesía, esto de la mano de la poeta y editora Elisa Díaz Castelo, a quien admiro profundamente y con quien estoy agradecida por el voto de confianza para trabajar juntas. Nunca he tenido prisa por publicar, pero sí me gustaría no demorarme otro año. Tengo una necesidad espiritual de tener este libro en físico como un cuerpo al cual llorarle, una evidencia del duelo de mi hermano y un lugar en donde trabajar la aceptación desde el amor.

Por ahora, apunto a estudiar una Maestría en Escritura Creativa y quiero seguir explorando la poesía visual. A veces también se me cruza la idea de volver a la docencia, quizás impartiendo talleres creativos o poesía experimental. Lo estoy aterrizando aún.

< foros >
Nunca tendré las palabras para agradecer a todos quienes han apostado por mi trabajo y me han abierto las puertas en sus espacios físicos y virtuales; a quienes creyeron desde el primer momento en mí: Enrique Carlos, amigo y editor de mi primer trabajo de poesía, Visión de la Ira; al Encuentro Internacional de Poetas en Zamora, Michoacán bajo la coordinación de Roberto Reséndiz, amigo entrañable y admirado.

Sin duda alguna, participar en estos espacios ha proyectado mi trabajo y me ha permitido hacer amistades extraordinarias, que no solo quiero, respeto y admiro, sino que me recuerdan que somos parte de la misma manada y es justo este sentido de pertenencia lo que considero uno de los aspectos más vitales en un oficio tan solitario y duro como la poesía.

< hermano >
El proceso con mi libro, titulado Hermano, me ha llevado cerca de tres años. La obra gira en torno a la figura de mi hermano mayor, Néstor Alan, quien falleció a los 18 años en un accidente automovilístico en donde estuvo involucrado el hijo de un funcionario de gobierno. Es un libro híbrido que emplea herramientas como la poesía opaca, notas periodísticas e intervenciones de otros textos; pretende ser un testimonio sobre el duelo y la perdida, además de hacer un apunte sobre el sistema fallido de justicia que tenemos en nuestro país y toda Latinoamérica.

Siempre supe que el tema no era sencillo y esto se vio reflejado en la batalla monumental por encontrar un editor, el proyecto pasó por cuatro, siendo el último un poeta chileno con quien tuve importantes avances pero debido a que salieron a la luz temas de violencia de género sobre una ex pareja suya, decidí abandonar la relación con él porque me considero feminista y tengo en alto el valor de la sororidad. Eso simplemente fue desesperanzador, decidí pausarlo todo. Necesitaba un tiempo fuera porque me sentía con un agotamiento emocional importante y mi depresión crónica comenzó a intensificarse, tuve que subir la dosis de mi medicamento y todo se tornó muy oscuro.

Durante esos meses sabáticos, me puse a reflexionar sobre la forma en la que estaba aproximándome al medio editorial. Me percaté que había puesto mi obra en manos de hombres principalmente, quizás para muchos esto no es algo relevante, pero en mi caso fue una revelación porque pude darme cuenta de que tenía una especie de necesidad por la aprobación masculina/paternal como un patrón; fue cuando todo cambió y decidí buscar a una editora. Desde hace años admiro profundamente el trabajo de Elisa Díaz Castelo, así que me aventuré a escribirle con la esperanza de que pudiera aceptar trabajar conmigo y para mi sorpresa accedió. Desde esa primera revisión con ella, mi libro comenzó a iluminarse, los textos de repente tenían confianza, fuerza y estaban sostenidos por amor. Allí me di cuenta de que estaba en el lugar correcto.

< desafíos >
Creo que el problema principal es que la poesía es uno de los géneros menos vendidos en la industria editorial porque no responde a los intereses del mercado, y si a eso le sumas que en México tenemos un bajísimo nivel de lectura (¡de dos a tres libros por año!) pues ya estamos en enorme desventaja.

Asimismo, los escritores emergentes cargan con el estereotipo de que la poesía es aburrida, tiene cierto grado de dificultad o está restringida a una élite. También encontramos el constante problema con los egos, las comparaciones y una red de apoyo entre autores bastante débil. Considerando esto, el desaliento es bastante comprensible. Sin embargo, es importante seguir empujando con fuerza y amor, hacer comunidad con quien esté en sintonía y hacer circular la poesía fuera de los circuitos de la industria editorial: blogs, fanzines, proyectos independientes, lecturas públicas y el diálogo necesario con otras artes.

< digital vs impreso >
Ambos tienen sus ventajas, el formato digital permite llevar la lectura a todas partes, almacenar cientos de libros en un solo dispositivo y acondicionar el tamaño del texto a las necesidades del lector. Sin embargo, yo soy de la vieja escuela y prefiero el libro impreso porque favorece la comprensión de la lectura y genera una mayor identificación emocional. Nada supera la sensación de palpar las hojas, hacer apuntes, oler, llorar, abrazar y besar un libro.

< manifestarse >
Como decía John Berger: las manifestaciones son ensayos para la revolución. Manifestarnos nos da esperanza, nos pone en movimiento y por lo tanto, nos empuja a abrazar y valorar nuestra vida; nos permite visibilizar una problemática y ponerla en boca de todos a través de su difusión en redes sociales; exhibir los patrones de impunidad en nuestro país, así como el fallo de nuestro sistema y finalmente invitar a una reflexión colectiva con mayor conciencia sobre los fenómenos sociales que nos violentan como mexicanas y mexicanos.

< outro >
Pueden descargar de forma libre mi primera plaquette de poesía Visión de la Ira editada por Sombrario Ediciones y la plaquette Perro Ciego de Nostalgia Ferozen Poesía Mexa. Espero pronto tener noticias sobre el proceso editorial de Hermano. Finalmente, agradezco el apoyo, la difusión generosa y el recibimiento tan cálido que día con día me brindan proyectos como Dudumdush, revistas locales e internacionales, blogs, encuentros y festivales de poesía y todos los lectores que se disponen con el corazón abierto a mis letras; son uno de los grandes motivos que me empujan a seguir transitando con disciplina amorosa este oficio.

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edición de textos: christian núñez · imágenes: gonzalo bojórquez

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