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Pequeñas musas traviesas · Ale Sansores




Platicamos con Alejandrina Sansores,

diseñadora gráfica + ilustradora, sobre

los procesos creativos de su disciplina.

ESTILO

Antes que nada quiero decir que no importa el estilo de ilustración que se utilice (tener tal o cual estilo no define que tu trabajo sea mejor o peor que otros), lo que sí aporta bastante es tener una buena conceptualización, tener en cuenta una buena composición y el uso adecuado del color.

Mi estilo es infantil, limpio, de formas definidas, con influencia del manga, con mucho color pastel.

ANIMES

¿Cuáles me gustan? Veamos, pues obviamente los clásicos de la infancia siempre van a ser muy importantes: Dragon Ball, Sailor Moon, Ranma 1/2, Candy Candy. También me gustan las caricaturas estadounidenses, en concreto las animaciones en blanco y negro de los años 30, ese estilo tan característico que tiene y la forma en que cada elemento está animado, no sé, es encantador. Algo que me inspira mucho a la hora de trabajar es pasar tiempo viendo el trabajo de otros ilustradores y diseñadores, ya sea ir a las librerías o pasar tiempo en las redes sociales u otras plataformas.

RRSS

Amo que las personas comenten y reaccionen a mi trabajo (no solo a los memes) aunque soy un tremendo costal de papas para interactuar, pero me gusta ver que a alguien le movió tanto lo que hice que tuvo ese impulso para decidirse a dejar un mensaje. Es muy lindo.

Gracias, chicos, los quiero.

VOCACIÓN

Cuando sales de la carrera tienes muchas opciones en las cuales te puedes especializar. Puedes ser el mejor en branding, editorial, packaging, web. Hay tanto de dónde elegir, o puedes hacer un poco de todo pero siempre tenemos nuestro ámbito favorito. Creo que al fin he descubierto el camino que quiero seguir. Saberlo hace que te concentres más en tus objetivos. Estoy feliz de haber iniciado este camino, aún no puedo decir que me siento 100% plena y realizada porque veo una larga trayectoria por delante, pero he tomado acción para algo que desde hace mucho tiempo quería hacer.

ENTRENAR EL OJO

La mayoría de las materias vistas en la universidad son fácilmente aplicables en la ilustración, desde retículas, composición, tipografía hasta el uso de los programas de diseño, que también son súper utilizados en esta disciplina. Además, la carrera te ayuda a entrenar el ojo, a tener esa apreciación por la estética y la funcionalidad. Supongo que desarrollar la habilidad y el gusto por la ilustración es un plus a la hora de diseñar, aunque no es un requisito para ser un buen diseñador, ayuda bastante a la hora de hacer propuestas más personalizadas y originales para los clientes.

En cuanto a procesos técnicos, investigo, busco referencias, hago un par de bocetos, tomo juguito para dibujar bonito [risas]. Lo normal, supongo. No tengo ningún ritual (por ahora). Me gusta dibujar de noche, se siente la paz y tranquilidad, aunque por lo general trabajo en las mañanas.

MUSAS

La inspiración: pequeñas musas traviesas que juegan en el cuarto mientras duermo y se largan en la mañana cuando tengo que trabajar.

APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO

No creo haber vivido algún suceso único, fuerte y poderoso que me marcara. Más bien cada trabajo/proyecto me han aportado algo positivo para crecer. Y con esto no quiero decir que he salido victoriosa de todos; al contrario, siento que la he cagado, cagado en grande y en pequeño, desde calcular mal tiempos, mis presupuestos/cotizaciones, pero al final me he esforzado al máximo para que cada proyecto funcione y finalice en los tiempos y términos acordados.

ACTUALIDAD

En estos tiempos de Covid-19, la economía se ha paralizado. Desafortunadamente, a menudo la ilustración es vista como un lujo y no una necesidad. Últimamente he notado una disminución de la demanda y un crecimiento en la oferta. Actualmente, lo que más he estado haciendo son comisiones y un proyectillo personal. Estoy en una etapa de experimentación, de reinvención y aprendizaje; quiero usar este momento para impulsarme. En ciertas ocasiones, la mente se satura y no te deja concentrarte en las cosas que más disfrutas. Pero trato de sacar a pasear el lápiz un par de horas a la semana. Si estoy con la mente muy saturada me cuesta, pero es algo tan relajarte que al final me revitaliza.

OLA

Durante esta nueva ola feminista, el uso de la tecnología nos ha permitido mayor visibilidad en términos globales, exponiendo a los agresores rápidamente, apoyándonos. Ahora es mas fácil estar al tanto de todo, unirte a la causa, ir a las manifestaciones/reuniones y apoyar. Esta exposición constante, tras años de lucha, ha logrado que nuevas generaciones tengan más conciencia de la igualdad de género.

No siento que mi trabajo se relacione con este movimiento específicamente, ya que el tipo de ilustración y de proyectos que más realizo son para textos infantiles o publicitarios.

DESPEDIDA

Chicas: confíen en ustedes, en su potencial, en su trabajo. No teman mostrar su talento y no se desanimen ni comparen con otros ilustradores que tengan más experiencia. Al contrario, úsenlo como inspiración y motivación porque eventualmente, si esto es lo que realmente desean hacer, alcanzarán ese nivel y más. Recuerden, sean constantes y practiquen mucho. ¡Sé que lo van a lograr!!


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Edición de textos: Christian Núñez Imágenes: Cortesía de Ale Sansores





Latitudes · Tere Góngora Basterra





Un podcast que resuene en todo el mundo:

Platicamos con Tere Góngora sobre Latitudes,

una propuesta de encuentros que humanizan.

ORIGEN

Cuando llegué a vivir a España en 2016 pasé por un período de ilegalidad mientras se resolvía mi documentación. Latitudes surgió como un texto literario una tarde, en un café, con aire de melancolía. Para el texto había elegido diferentes coordenadas del mundo para narrar una historia que tuviera como hilo conductor un principio que nos constituye: el amor nos mueve. Siempre me han gustado los mapas y la idea de que una coordenada es como la huella digital de un lugar, y me gusta pensar que en cualquier lugar del mundo puede iniciar una gran historia, por eso lo titulé Latitudes. Dejé de escribir en cuanto mi documentación se resolvió y empecé a trabajar.

Años más tarde, en octubre de 2020 hice Wanderbeing, un curso de liderazgo creativo, ético y humano que en su cuarto módulo permitía a los participantes presentar un reto. Lo hice. Mi reto era: ¿Cómo puedo generar contenido de valor? Los primeros tres módulos habían sido una revolución de ideas, de emociones y de conexiones que despertaron mi memoria y mi sentido de responsabilidad para valorar de dónde vengo, en dónde estoy y en dónde quiero estar dentro de diez años.

Me inspiré de mis compañeros y de algunos profesionales que conocí en aquel curso. Empecé a indagar en el pasado, y recordé que en 2010 lideré un programa de radio online (podcast no era tan famoso entonces), del que no tenía ninguna evidencia. Me puse en marcha porque me encantaba y conseguí recuperarlos todos: las cinco temporadas que hicimos.

Primero, escuché los episodios que había grabado. ¡Me encantaba estar frente al micrófono en aquella cabina! Además de que por la redacción de los guiones, tenía que leer habitualmente. Cuando terminé, empecé a escuchar podcast actuales. Hay mucho buen material ahí afuera, y el podcast está en auge por todo el mundo. Hemos vuelto a la narrativa y a la comunicación oral, algo en lo que creo desde que soy una niña, y me encanta que la voz pueda potenciar la imaginación.

¡Empecé! Mi punto de partida se llama KM 0 y es el que considero el piloto del proyecto. A partir de él, me he marcado un objetivo específico de 42 kilómetros (episodios) por alcanzar… ¿Por qué 42? Porque me gusta correr, y especialmente me gustan los maratones. Así que desde el inicio, Latitudes es un proyecto de generación de contenido de valor que decidí materializar utilizando el podcast como medio.


COLABORACIONES

En mi forma de vivir está inculcado el principio de equipo. Desde el KM 0 supe que quería tener un grupo de colaboradores, personas talentosas de mi confianza, con quienes me identificara, pero que también pudieran añadir diversidad. El desarrollo del proyecto me encontró en pleno COVID19 y en el inicio de un trabajo, porque esa fue una de las cosas que hice para desarrollar la propuesta: encontrar un trabajo que se adaptara al estilo de vida que quiero llevar, y que me permitiera tiempo para concretar Latitudes. Tuve suerte.

Primero, compartí Latitudes con mis hermanas Addy y Liz (ubicadas en Mérida, Yucatán, México). Empezamos a tener sesiones cada semana. Dediqué tiempo a definir el propósito del proyecto. ¿Para qué hacerlo? Era clave para mí defenderlo, entenderlo, explicarlo con naturalidad y sencillez. Ellas aportaron con ideas y con críticas constructivas. Uno de los valores principales de Latitudes es la humildad, porque escribir es un ejercicio de humildad, y la escritura es la base sobre la cual está desarrollado el proyecto. En esto último Addy, mi hermana mayor, es quien me ayuda con la edición literaria de cada guión. Colaboramos en hacer mejor lo que escribo, intercambiamos puntos de vista y referencias bibliográficas para mejorar o tener nuevas ideas.

¡Tenía el contenido! Y con él la idea de querer hacer que fuera un proyecto integral, que existiera una ventana digital que completara el viaje, un punto de encuentro. Vi que otros podcasters lo tenían también, y me pareció una idea genial. Así que, busqué a Mabel Sánchez (ubicada en España) y a Laura Valero (ubicada en UK), las creadoras de la identidad gráfica y del diseño web. Con Mabel había colaborado antes, en mi trabajo previo, y Laura es de esas personas que parecía ya conocerme la primera vez que hablamos. Ellas aportan con su talento a que mi identidad se vea reflejada en el branding y en la web. Suelo tener revisiones con ellas ocasionalmente, y ellas saben que pueden construir con sus opiniones lo que escribo y narro en el podcast.

Empezaron las dudas y alguna que otra dificultad en el camino, que principalmente tuvieron que ver con mi ánimo. Empecé a tomar decisiones, a poner las cosas en la balanza, a confiar de nuevo. La música siempre me acompaña y quería poder tener música comercial como banda sonora, pero al final, por motivos varios decidí ambientar la narración con sonido libre de derechos, y llevar la música a modo de listas de reproducción inspiradas en cada kilómetro (episodio). Y así, me encontré con Kenneth Trian (ubicado en CDMX). Fue curioso cómo nos reencontramos después de muchos años, a través de esa ventana que se llama Instagram. Hablé con él, le pregunté si podía post-producirme, le envíe el documento que había preparado con mis hermanas, y le dije de las cosas importantes que quería que considerara para sumarse al proyecto. Se sumó y empezó a diseñar el sonido de cada uno de los kilómetros. En el guión, suelo mandarle indicaciones, pero siempre le doy carta libre para que el explore y le dé su toque. Kenneth es una pieza importantísima para hacer que quienes escuchen sientan aún más lo que yo narro. Es emocionante.

Vino el momento de registrar el dominio. Todos los "latitudes punto y algo" estaban tomados. Había hablado con varias personas y estaba decidida a ponerle latitudesylatidos.com pero había algo que no me convencía, quizá que era demasiado largo. Por esa ventana que se llama Facebook me reencontré con Chris Núñez, que para tiempos de COVID-19 había ofrecido en sus redes consultoría estratégica de negocio. Aunque estudié marketing y sabía cómo hacer un análisis FODA, la experiencia de Chris me ayudó a terminar de darle estructura a lo que ya había creado. Además, gracias a Chris encontré el dominio de la web que hemos construido: somoslatitudes.com. Chris aporta para que la planificación y la estrategia tengan un papel central en el desarrollo del proyecto, para que las cosas se hagan con inteligencia y creatividad. Él, como los demás, construye con sus comentarios para hacer que el proyecto sea mejor.

Además de ellos empecé a tener conversaciones con algunos amigos que sabían del proyecto y que regularmente me escribían para darme apoyo. Varios de mis compañeros de Wanderbeing desde Madrid, Isa desde Uruguay, además de mi hermana Liz desde Mérida.

Sin darme cuenta, me había hecho de una red multicultural y diversa en la que el diálogo está abierto, y siempre he dejado la puerta abierta para ser coherentemente un proyecto de comunidad. Pensando en ello, se me ocurrió pedirle a personas cercanas que me prestaran sus voces para darle más realismo a las historias que comparto. ¡Ha sido muy divertido y muy bonito darme cuenta que Latitudes es un espacio en el que conviven acentos y conectan seres queridos de distintos tiempos y lugares!

El equipo es todo. Y espero que sigan siendo parte de la parte creativa especialmente cuando vengan nuevas temporadas.


DIFERENCIALES

Latitudes es creativo, optimista, respetuoso, humilde y resiliente. Generamos valor porque queremos que sume a las personas, que genere buena vibra.


El branding muestra un círculo que simula al mundo, pero que también es una ventana; y líneas horizontales, que pueden luego convertirse en ondas de sonido que se expanden y que llegan a tantas longitudes, como los viajeros quieran. Es un branding sencillo, limpio, con ciertos toques femeninos, que da mucho juego.

El tagline explica de forma clara lo que es el proyecto, mucho más allá de ser un podcast, Latitudes es encuentros que humanizan, una oportunidad para descubrir aspectos que nos hacen ser más conscientes de lo humanos que somos. Las humanidades son centrales y por eso lo quise reflejar en esa frase.

La estrategia va en busca de alcanzar esos 42 kilómetros (episodios) que estarán distribuidos en siete temporadas. En 2020, tendremos las primeras dos, en 2021 tendremos cuatro temporadas, y la última temporada será entre finales y principios de 2022. Entre cada temporada habrá un tiempo de producción y de post-producción, por lo que iremos dejando los contenidos para que quien quiera repetir, siempre pueda volver al KM 0. La elaboración del contenido requiere de un tiempo y quiero que lo que prime sea la calidad. Cada una de los episodios tiene una duración de entre 20 y 40 minutos como máximo. Veremos cómo se va dando, pero lo que tenemos claro es que Latitudes va de saber disfrutar del camino. Aunque a día de hoy, la mayoría de los temas ya están escritos en un plan de ruta, todo puede suceder y quiero dejar abierta la oportunidad de cambiar o adaptar los contenidos según evolucione todo. En tiempos de crisis, como los que vivimos, el compromiso por generar sonido positivo, es una parte central de la estrategia.

El tono es cercano. Es como una conversación entre amigos en donde doy mucho juego a las preguntas, a la imaginación, y a sembrar una semilla para que el diálogo interior continúe.


DESAFÍOS

El primer reto es tener la capacidad para poder financiar todas las temporadas y mantenerlo como un proyecto independiente, pero en el plan de ruta hay algunas cartas que quiero guardar bajo la mesa. Lo más importante para mí es generar ese contenido de valor del que hablo. Si lo consigo, entonces seguramente en el camino podré encontrar medios para sostenerlo. Soy optimista porque es un proyecto honesto. En cuanto a los desafíos, está la necesidad de ser muy organizada porque tengo un compromiso de trabajo que no puedo descuidar porque confían en mí, así que tendré que organizarme muy bien para cuidar ambos proyectos.


¿CÓMO HACER UN PODCAST DESDE CERO?

1 ~ ¡Hoja en blanco! Como creo que nacen todos los proyectos. Como digo en el KM 0, con la idea concebida, con un deseo. Primero tienes que saber qué quieres contar y para qué. Llevo muchos años queriendo compartir mi interpretación del mundo, dándole un papel importantísimo al arte.

2 ~ ¡Cómprate un micrófono! No necesitas un estudio de grabación para grabar. Asegúrate de tener el equipo, y levanta la mano si necesitas ayuda. Soy una agradecida de la tecnología y de lo útil que es porque todo está a un clic o varios de respuesta. Mucha gente está compartiendo y no cuesta más que tiempo.

3 ~ ¡Juega! Juega con la voz hasta encontrar la tuya. "Caminante no hay camino, se hace camino al andar", ¿no dice así? Encontrarse con uno mismo requiere de tiempo y de alguna que otra decepción, pero es necesario.

4 ~ ¡Respira! Ten paciencia. Graba, y borra, y vuelve a grabar.

5 ~ ¡Investiga! Sobre qué plataformas alojan los podcast, y muy importante, cuánto te va a costar. Crea tu presupuesto, y hazte de un equipo de tu confianza.

6 ~ ¡Hazlo! Hay muchas cosas que aún no sé, y sé que me queda mucho que aprender, lo iré descubriendo. Empieza por un MVP0, en mi caso, el MVP0 es la primera temporada. La experiencia es la mejor vía de aprendizaje.

7 ~ ¡Cuéntalo! Cuenta que tienes un proyecto, que es de comunidad, que nos enriquecemos del feedback respetuoso, y que lo que compartes es solo una visión de la película: la tuya. Y no hay nada más honesto que eso.


PROCESOS

Habilité un espacio de mi casa para trabajar en el podcast. Compre post-its porque en Wanderbeing aprendí que el proceso creativo es muy visual. Poco después hice otro curso en donde reforcé esa idea así que me lo creé. Escribo: suelo estructurar el guión con una intro, y tres historias que se relacionan para llegar a un cierre. Leo. Compro libros que tienen que ver con ideas o chispazos que he tenido guardadas desde hace mucho. Busco vídeos en YouTube que luego me sirven para alimentar el blog, veo documentales, vuelvo a películas, escucho muchos otros podcasts, que me gustan y que no. Luego, vuelvo a escribir en los post-its las frases que más me interesa rescatar y las pego en la pared. Me grabo. No ha habido un solo kilómetro que no haya grabado o repetido por lo menos dos o tres veces. Y cuando me siento saturada, o que algo no fluye, salgo a la naturaleza con mi novio. Bajamos al mar, o vamos a la montaña, o le hablo a alguien para reírme. Los días que me da bajón, descanso, y me doy permiso. Cuando el kilómetro (episodio) está hecho, lo envío a alguien para que colaboremos en la lista de reproducción de Spotify, y luego la escucho y me vuelvo a inspirar. Y cuando siento que algo se está perdiendo… ¡vuelvo al KM 0! Siempre vuelvo al KM0.


TARGET

Hombres y mujeres de cualquier latitud del mundo que hablen castellano, de unos 20-60 años, que tengan un gusto particular por la lectura y por el arte. Me hace especial ilusión pensar que un joven de 25 años pueda identificarse con algo de lo que narro. A veces pienso que Latitudes está dirigido para todos aquellos adultos que no dejaron morir a su niño interior, porque está ahí vivo.


PLANNING

Creo que tener un plan de trabajo es una forma de anticiparse y de no perder el norte. Por ejemplo, por un lado, en todos los kilómetros busco la perspectiva de género, procuro que hayan tres coordenadas distintas; por otro, tengo claro en qué punto de las seis temporadas empezaré a hacer entrevistas, y me da orden y organización.


ALCANCE

¿A mediano plazo? Sé que va a sonar poco ambicioso, pero espero que resuene en por lo menos una persona del mundo, esa es mi visión de Latitudes. El propósito es generar la reflexión a través de historias y proponer al arte como medio para una sociedad más humana. Es muy halagador pensar que a mediano plazo la web tendrá un gran número de seguidores pero ese no es el KPI que yo busco, sé que es importante para poder evolucionar y alcanzar los 42 kilómetros, pero no quiero distraerme de ese propósito de generar reflexión. Así que a mediano plazo, espero crear vínculos con personas que se identifiquen con las conversaciones que propondré.

¿A largo plazo? Si resuena, entonces algunas personas me compartirán su historia y esa comunidad se hará fuerte. Me encantaría que de Latitudes salieran nuevos proyectos que sigan el objetivo de poner en valor los valores a través de las humanidades. Me emociona compartir historias de referentes actuales, y seguir sumando a la calidad de vida de quienes quieran escucharme. Así que, a largo plazo, espero que Latitudes sea el inicio de un camino en el que deseo seguir escribiendo.


PROFESIONALIZACIÓN

Creo que este tipo de proyectos hace que la vida de otras personas tenga belleza, porque hacen que promovamos el pensamiento crítico, que con nuestro trabajo despertemos algún tipo de curiosidad. Porque profesionalizar este tipo de proyectos le da seriedad y formalidad a la vocación artística. Mira lo que pasa con el covid19, el arte y los valores son los que nos salvan. Necesitamos tanto de la comida, como de espíritu positivo, porque nos viene una crisis mundial brutal, y cada uno tiene que poner su granito de arena. Latitudes es mi granito de arena, que sin el tiempo y la colaboración de muchos no habría podido ver la luz.

Latitudes tendrá su propio sitio web, cuenta en Instagram y Facebook, y se difundirá por Ivoox, Spotify y Apple Podcast. Por lo menos por ahora.





Edición de textos: Christian Núñez Imágenes: Unsplash + Tere Góngora Basterra





Tiempos pandémicos · Roger Torres Agüero






Roger Torres Agüero analiza el impacto

del COVID-19 en su novela más reciente,

un fresco de personajes conmovedores.



MUNDO Y LENGUAJE

Durante las últimas semanas, a través de las redes sociales, la pandemia del Covid19 se ha mediatizado a escala masiva. Se acumulan postales que actualizan las historias de Camus en La peste o cualquier episodio televisivo de ciencia ficción. Lo que antes era resultado de un equipo de guionistas ahora forma parte de nuestro paisaje tras la persiana. Ese golpe de realidad activa otro tipo de ficciones. Los libros que antes pronosticaban el peor escenario posible hoy son un referente verosímil. Pienso, por ejemplo, en autores como J. G. Ballard y sus historias de millonarios sepultados por el peso de la codicia; en el Baudrillard de El crimen perfecto cuando sostiene que el exceso está en el mundo y, por supuesto, en los dos filósofos con mayor audiencia de nuestros tiempos: Slavoj Žižek + Byung-Chul Han.

La pandemia no solo invadió el reino de los organismos vivos, sino también pantallas y modos de consumo cultural. Uno de los sectores más afectados, el de la industria naranja, se ha visto en la necesidad urgente de abrazar la tecnología, adaptarse o morir darwinianamente. Así como se multiplican los contagios, proliferan las reuniones virtuales en numerosas plataformas de chat, y talleres de distinta índole se ofrecen a precios accesibles. La comunicación humana atraviesa un crecimiento exponencial, aunque no exista garantía de entendimiento mutuo. La humanidad post Covid19 intenta seguir adelante, como un ejército de hormigas en medio del caos. A ese caos, a esa histeria colectiva, a esos impulsos desesperados de conexión le corresponden formas nuevas de narrar.

Esto recuerda la pregunta que se formulaba Theodor Adorno al cierre de la Segunda Guerra Mundial: ¿Cómo escribir después de Auschwitz? Incansables, las letras reflexionaron sobre el horror de la vida, pero la experiencia literaria había cambiado radicalmente. Hoy, los objetos y las conductas también están adquiriendo nuevos sentidos. Nunca más veremos de la misma forma un cubrebocas. Nunca más menospreciaremos la poesía de un abrazo, la indisciplina de un beso. El término cuarentena cobra una dimensión distinta. Generaciones futuras lo sabrán mediante nuestros testimonios. Pero ya nada será igual. Bajo tales consideraciones, podemos decir que el virus nos ha tomado por el cuello, ha intentado asfixiarnos, y ya nuestras palabras no serán las mismas.

TEXTO Y CONTEXTO

Roger Torres Agüero ha publicado una novela que en otro tiempo se habría catalogado de ficción especulativa. Pero ahora bien podría ser una crónica. Eso demuestra que los géneros literarios son relativos, a menudo engañosos, y que importa más el modo de leer que las etiquetas. El autor peruano, radicado actualmente en Lima, toma como punto de partida el brote de coronavirus para desarrollar diversas tramas/subtramas con personajes temerosos, aturdidos, en recelo constante de perder sus privilegios. Tiempos pandémicos es una obra de largo aliento que, paradójicamente, corta el aliento debido a la inmediatez de la tragedia. Su estilo prolijo cultiva la observación directa con una vocación de miniaturista: el mapa y el territorio.

Previamente, tuve la oportunidad de platicar con el autor a propósito de Hoy he vuelto a escribir, una novela filosófica de carácter autobiográfico sobre temas como el amor, la verdad y la realidad. Entre referencias literarias y afinidades electivas, notaba su habilidad para entretejer argumentos, estructuras lingüísticas y pasiones humanas. Ese conjunto de saberes ahonda en la región de los valores, donde Roger demuestra eficacia para perfilar individuos con vicios y virtudes. «Como sabrás, soy Ingeniero del Agua, pero debido a la cuarentena se paralizó todo, así que este año decidí escribir. A la fecha, llevo ya siete libros. Los últimos dos fueron Tiempos pandémicos y una pieza teatral, Una familia con clase, que confeccioné a la par de la novela.»

Torres Agüero escribe ensayo, cuento y poesía, admira la obra de Unamuno y, en las conversaciones sostenidas por WhatsApp, suele referirse a Vargas Llosa, Bioy Casares y Borges cuando responde preguntas puntuales. Admira el pensamiento de Platón, Jaspers y Heidegger; sus textos traslucen interés por el ser en el mundo, conformado no solo de ideas sino de circunstancias. «Como lector, puedo decir que ciertas obras dejan una impronta notable, imperecedera. Como escritor, siempre hay un mensaje subliminal, medio sibilino, medio escondido, que tal vez se pueda atisbar, o tal vez no. Pero de cierta forma cuando uno escribe, atraviesa un proceso de catarsis. Aunque eso ya se ha dicho miles de veces. Algo que no se libera, con el tiempo puede explotar.»

EL VIRUS

«Acá en Perú, las cifras están descontroladas—dice para luego precisar con datos duros—. Hemos sobrepasado los 350,000 contagiados y +10,000 fallecidos. Perú fue uno de los primeros países de Sudamérica y de la región que adoptó las medidas sanitarias anticovid: la cuarentena, el estado de emergencia, la implementación de disposiciones y preceptos para poder convivir y tratar de erradicarlo. Fueron quince días que al final se extendieron a más de cien. En este momento no hay cuarentena porque la curva no está creciendo como antes; hubo un tiempo en el que el crecimiento estaba desbordado. Ahora se aproxima una meseta, donde se supone que no habrá repunte o rebrote. Todos ansiamos la línea horizontal que indique la ausencia de contagiados diarios.»

El impacto de la pandemia motivó la escritura de un relato breve y luego una ficción de largo aliento. «Fue un golpe fuerte—explica—. Al momento no te das cuenta, pero interiormente va surgiendo algo, una llamita incandescente. Recuerdo que todavía estábamos en verano, fue el 15 de marzo cuando el presidente ordenó la cuarentena, la paralización de todo. En ese entonces me gustaba ir al segundo nivel, donde tengo una terraza, y ahí contemplaba la calle. Vivo en una intersección concurrida, era verano y disfrutaba escribir con el torso descubierto. Allí surgió El virus, relato incluido en El escritor y otros cuentos, mi libro anterior. Era casi una reseña en tiempo real de lo que estaba ocurriendo. Entonces vislumbré la idea de Tiempos pandémicos.»

Roger narra cómo el coronavirus colapsó el sistema de salud peruano, que durante los últimos veinte años arrastraba problemas estructurales: malas coberturas, deficiencia en los servicios, falta de hospitales. «El sistema de salud estaba casi obsoleto cuando surgió el virus, y después de tantos meses las autoridades aún están dando batalla con la adquisición de unidades médicas, respiradores y oxígeno.» No obstante, muestra optimismo pues la economía se ha restablecido, algunos negocios empezaron a operar y las personas se están cuidando por iniciativa propia. «Cuando se trabaja de forma concatenada hay una sinergia muy elocuente. Esto va a solucionarse paulatinamente, a un ritmo lento pero seguro.» Tal vez, al final del día, la pandemia nos haya enseñado un par de lecciones.

EPÍLOGO

Por supuesto, dice Torres Agüero, su escritura despliega una mirada singular: «En la novela hay cosas inventadas, imaginadas y ciertas. No tienes compromisos con nadie, no tienes que dar explicaciones de nada. Esa es la libertad que te concede la ficción.» Tiempos pandémicos está disponible en Amazon. Lee la reseña en ConejoBelga.


Texto para Dudumdush: Christian Núñez ~ Mérida, Yucatán, México, 27.07.2020

Imágenes: Unsplash ~ Engin Akyurt