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Intervenciones · Joan Duran


en charla con JOAN DURAN sobre su estancia en CATALUNYA durante los primeros meses de 2021, hablamos de grafitis y hospitales, landings 6 + 7 y el arte ya perdido de observar sin intervenir.

hospital
los primeros 5 meses de este 21, he estado en CATALUNYA entrando y saliendo de 3 hospitales y viendo a unas 15-25 personas, no más, además de doctoras, doctores, enfermeros y enfermeras y técnicos, administrativos, pasantes de medicina y la doña que horas antes de mi salida del HOSPITAL TRUETA en GIRONA entra en silencio a la habitación compartida con MAMADOU, de SÉNEGAL, a realizar rutinaria limpieza y le digo: usted es guanaca (de EL SALVADOR) ¿verdad?, en medio segundo grita de USULUTÁN!!!!!! con un estribillo popular que rimaba el TÁN con alguna bella virtud. hasta que entra una de las doctoras que me operaron y me dice mira JOAN, ara potser et farà mal, crida si et fa mal, y me empieza suavemente a oprimir con sus pulgares puntos en el abdomen que debían de dolerme, pero no siento ni pío, lo intenta de nuevo y entonces me dice OK, regreso en 1 hora con tu hoja de salida, te vas, estás perfecto. pero tranquilo, TAC en 3 semanas y visita en 4. buen primero de mayo, le contesté.

flamingo
toparme en carne y hueso con la doña de USULUTÁN revivió mi primera experiencia en un hospital popular estatal (ROSALES), en SAN SALVADOR, una mañana allá en el 1971 hacía fila con pata rota por andar tirando frisbees una noche en playa del PACÍFICO de arena volcánica negra, entre una hilera interminable de hombres macheteados, baleados, accidentados y yo en medio con mis bermudas, esperando turno detrás de 15. este día entendí la jugada, durante 2 o 3 horas cedí el paso a los macheteados ensangrentados, pasa, pasa, cabrón, yo puedo aguantar, como un flamingo, y lo más maravilloso es que, al contrario de lo que pasaría en JAPAN, nadie me dijo gracias. me taladró directo al corazón o cerebro sentir que frente al dolor o la ira de que te hayan baleado o macheteado, no hacen falta reverencias, solo está la química de acciones o palabras como reflejo de tu ser, no tienes que justificar ni esperar la falsedad.

arqueología
fok! ¿landings 6 + 7 a la distancia? distancia & tiempo & everything in between están fuera del anillo periférico de mi vida. vivo past & future simultáneamente con now. landings estuvo despegando y aterrizando, cargando lo requerido y despegando again. y en consecuencia, si de pasaje y personal de cabina habláramos, pues unos bajan y otros suben. en mi vida todo está rematadamente vinculado y en consecuencia ahora ni pienso ni dejo de pensar sobre ese doble gig que finalmente producimos para LA HABANA, en un tris-trás. los archivos guardan cada nota, cantidad de viajes, miles de emails y otros miles aún de fotos desde el instante que la distribución, negociación, proposición o invitación empezó, y se termina cuando, unas semanas después de la inauguración simultánea, regresamos a presentar el libro landings 6 + 7. pero the day after, quién sabe los demás viajeros, yo al menos switcheaba al next:el L8 en el TAIPEI FINE ARTS MUSEUM. ya llevábamos años y años preparándolo al minúsculo detalle. hecho el preámbulo, sabiendo que insistirás, no problem dear CHRISTIAN, por si acaso existe en próximos decenios o siglos una globalarchaeology inc tratando de encontrar las crónicas de la muerte anunciada del planeta arte como profe$ión y commodity para millones de seres, sure thing, este 6 + 7, si son listos los buscadores, estará entre el top 10 del muestrario.

amitiés
landings, en números redondos, fue un decenio de mi vida, empezó con un bunch de gente que de una manera, razón o moneda en el aire, me fui topando en mi vida pre-landings. yo nunca fui a buscar como el harrison ford ese algo que nadie encontraba, vivo simplemente observando en multiple channels cada instante de mi vida y desde que aterricé en SAN SALVADOR a finales del 70 después de año y medio de vivir por medio ASIA, incorporé en tal forma indestructible a mi sistema operativo una característica, entre varias, que es la de vivir con lo mínimo, transformar ideas en hechos e ir a lo que vas, fok the system. porque si te descuidas, te van a desvirtuar el menú, saborizar a su antojo y encima zancadillearte o no, según les convenga o nope, el proyecto que encabeces, sea fruto de un solo, dúo, camerata o una mini sinfónica, con coro añadido y algún que otro BONO que te haga un dueto. oh, sí, claro, con landings mi clan de amistades se redujo bestialmente por un lado y aumentó puntualmente por otro. amitiés, mon ami, pudieran ser todos los que se subieron sin pasaje al recorrido y trabajaron y aportaron, jodieran mucho o al revés. pero sobreviven un puñado. ese concepto de familia con nombres y apellidos y relación sanguínea, solo por decreto de registro civil, para mí don’t give a fuck. se valora el afecto, lo que no se puede expresar, y si de esto hablamos, entonces sí, tengo una familia numerosa.

observaitor
en estos últimos meses, siempre que podía me escapaba a BCN porque allí podía pasear por calles y paseos urbanos o marítimos sin toparme con nadie especialmente a las horas que cabalgaba despacio. siempre el epicentro era la CANADENCA, un espacio amplio, en su día una gigantesca empresa canadiense de electricidad, y de ese monstruo solo quedan 3 esbeltas chimeneas que en mis primeros años de vida eran un termómetro, desde la ventana de mi casa, cara al puerto, al mar, era como medía la neblina, lluvia, atardeceres o los aviones ya en fase de aterrizaje al PRAT. las 3 chimeneas ahí están, sobrevivieron los ataques aéreos de la aviación de MUSSOLINI y el derrumbe del resto del imperio eléctrico canadiense. iba a diario, hasta 2 veces, early AM y hasta el pre-atardecer para dar mi vuelta y tomar miles y miles de clicks. unos grafiteros hacían maravillas en los cientos de metros de pared, y cuando regresaba, ni ellos ni los grafitis estaban allí, había otros. un día, alguien o me habló o al revés, ni me acuerdo, no se lo he preguntado, y me dijo en puro català el equivalente a te veo todo el tiempo y ves y ves y te vas. OK, to the point. ahora somos amigos, me escribe, manda fotos mejores que las mías, no me pone dear joan, me dice desde el primer email, dear observaitor... pues es eso, dear CHRISTIAN. landings ni es ni deja de ser. será para unos y otros un proyecto, un whatever coño deseen pero para simplificar tu tarea, tú que eres parte de esa doble identidad de personal de cabina de pilotos y pasajeros a la vez, analízalo, pero en cuanto a mí se trató de haber sabido observar en silencio, pero activamente, como un nationality-less speedy gonzales. landings se reduce a haber vivido los primeros 3 decenios en esta HZ observando deep deep every foking minute of it. al empezar el cuarto... pues delivery time. c’est tout. ¿es posible emprender algo como landings en 2021 & beyond? nope.

vals
no te encabrones, sé que has perdido familiares, pero por más disciplinado, bien portado, supervacunado y siendo sufrido ejemplo de no incumplir normativas en donde sea que haya estado desde que empezó este vals con la muerte, no sé de qué coño se cabrea el planeta. uno cosecha lo que siembra. se nos ha sembrado una manera de vivir de opulencia & fake set de placeres y maravillas que implican que gran parte de la población mundial no tiene ni puta idea de lo que han sido tantos siglos de supuesto desarrollo, aplastantes colonizaciones, criminales en el poder desde el vatican city a nuestros gobiernos y a las empresas que han domesticado cómo te vistes, te malnutres y encima te inducen a una lenta eutanasia porque, en este largo camino, llenas de billete sus arcas y a los poderes de estado e iglesias o similares, como las farmacias, resumen: de qué coño de dios se quejan los bisnietos y bisnietas de quienes hace menos de 1 siglo vivieron estragos de la II guerra mundial u otros crímenes de millones y desastres inducidos... porque ahora las discos, hoteles, aerolíneas y tiendas de ropa chatarra y cosméticos están muertas. el covid-19 es de dibujos animados. en estos 5 meses de confinamiento en CAT entrando y saliendo de hospitales saturados de casos, lo más cabrón es que un buen porcentaje de estos se producen por decisiones incorrectas de las autoridades políticas y los ciudadanos incompetentes, allí tienes el equilibrium, mientras los proyectos de MID51 sigue avanzando, porqueen la vida no aniquilas tus proyectos, esos te aniquilan a ti.



edición: christian núñez
imágenes: joan duran

Cien caballos en el mar · Alfonso López Corral



Alfonso López Corral desgrana los principales mecanismos narrativos
que componen Cien caballos en el mar (Paraíso Perdido, 2017).


SONORA EN LA FICCIÓN
Sonora es el lugar donde transcurren los cuentos y por eso los personajes batallan la distancia, levantan el polvo que nunca termina de asentarse en las calles de barrial, padecen el calor y el sol, se pierden en el linde semidesértico, con el cielo rojo del atardecer que parece que lo ensancha, se suben a la sierra para cambiar de horizonte; pienso que el paisaje es la base que me permite perfilar su modo de hablar y de hacer las cosas, de llevar los silencios para ahorrarse palabras innecesarias que, no obstante, deben ser significativos en los diálogos, y acciones que estén bien justificadas, porque de otra forma representan movimientos innecesarios que las temperaturas no dudan en castigar.

IMAGINARIO Y (P)REFERENCIAS
Las referencias conforman una lista de autores y obras que se modifica con el paso del tiempo. Hay escritores a los que les debo mucho y tengo en un altar, eso no quiere decir, y lo digo lamentándome, que influyeron en mi escritura. Hay obras que son inimitables. Me encantaría, por ejemplo, rozar, aunque fuera por accidente y de manera breve, el mundo creado, y esa maravilla que es su prosa, por supuesto, por Juan Carlos Onetti. Son muchos los autores a los que debo y la deuda de un escritor con sus modelos debería alcanzarle para una literatura, pero los pasivos no dan dividendos. Puedo mencionar, sin que me pongan una pistola, autores que siento que se han ido quedando en mis (p)referencias aunque la lista se acorte o se alargue: Bulgákov, Bierce, Karen Blixen, Manuel Puig, Yourcenar, Flannery O'Connor, Faulkner y Hemingway, Kurt Vonnegut, Liliana Blum...

HÉCTOR DE MAULEÓN
Recuerdo que leí la crónica sobre la captura de Joaquín "el Chapo" Guzmán el mismo día que Héctor de Mauleón la publicó en El Universal [25 de enero de 2016] y que al instante, como buen mexicano descreído de las autoridades, me puse a buscarle todos los peros posibles, todos los agujeros que se me ocurrieran, desde acciones fortuitas hasta teorías de conspiración torpemente elaboradas. Lo que más sorprendió en ese momento, la hipótesis que me pareció más increíble, fue que unos oficiales hubiesen cumplido con su deber, honrado su juramento. En ese momento pensé que los hechos, de ser verdaderos, necesitaban más de un final, pero no para inflar la leyenda del prófugo (porque, sabemos, a su alrededor se tejen solas decenas de historias), sino para amplificar la de los federales que lo detuvieron y que no lo tuvieron fácil ni siquiera cuando presentaron al capo en cadena nacional.

POLIOMIELITIS
Fue un reto que me puse para comenzar el libro que seguiría a Musiquito del talón y, por el registro de los cuentos en Musiquito, todos de corte realista–¿qué quiere decir eso en realidad?—, quise irme al lado opuesto y contar una historia fantástica de un personaje que me pareció, además, fantástico. No estoy seguro de qué tan bien librado salí de dicho reto, porque, por ejemplo, no pude escapar del locus y quizás eso limitó las posibilidades de la historia. Debo decir que escribir el primer borrador de la historia fue muy difícil, imaginar lo que el personaje pensaba, decía y hacía al descubrir su condición me puso en extremo emotivo y voluble, como ningún otro cuento que había escrito hasta entonces lo había hecho.

LOS FAVORITOS
Mentiría si dijera que todos los cuentos del libro me gustan; sucede que cuando los pienso en diferentes momentos, me gusta uno y me disgusta otro, la siguiente ocasión me gusta otro, pero me disgusta uno más y así cambio de parecer; en otros momentos pienso que tal o cual cuento pudo mejorarse, que necesitaba más corrección, más distancia, incluso supresión. Sin embargo, si tuviera que escoger obligado, es muy probable que elegiría el que da título al libro: Cien caballos en el mar, porque es una imagen y una idea que me persiguió desde que escribía Musiquito de talón, sólo que entonces no las ejecuté como debía, no pude escribirlo al gusto, y quizás el esfuerzo invertido es lo que me hace valorarlo diferente a los demás, como aquellos padres que aman a todos sus hijos pero no pueden evitar sentir debilidad por aquel que le batalla un poco más a la vida.

ESTILO
Considero que mis recursos son limitados, así que trato de jugar con lo que tengo a la mano, como un lanzador que falla con las curvas, pero que domina la recta y el cambio de velocidad, y ante cada bateador que llega a la caja no puede evitar lanzarle el repertorio con el que se siente confiado. Además de eso, la violencia sigue presente en la mayoría de los cuentos como si fuera el oxigeno que todos los personajes de mis cuentos tienen que respirar para (mal)vivir, aunque en este libro son más evidentes temas como el amor, los celos, la posesión, la pobreza, el deber, la locura. Es cierto, debo decir que, aunque todo sucede en Navojoa, me he permitido explorar un poco más lo fantástico, eso, creo, espero, sería lo que distingue Musiquito del talón y Cien caballos en el mar.

PROCESO CREATIVO
Como casi siempre escribo cuento, el proceso, la hechura suele cambiar. Hay cuentos que salen de una sentada y aunque uno desconfíe de esa facilidad, con revisiones posteriores muchas veces se mantienen y apenas necesitan un despunte; en cambio, hay cuentos que pueden tomarme años. Escribo lento y poco, y cuando digo que pueden tomarme años, es porque algunas historias, más allá de su extensión, se resisten a encontrar, ya no digo encajar, el molde que les corresponde. Si con las relecturas y el tiempo siguen sin dar la impresión de que ya están del otro lado, que ya casi quedaron, los sigo reescribiendo, aunque entre una revisión y corrección y otra pasen meses o años, porque no estoy tranquilo mientras sé que tengo un proyecto pendiente, un trabajo que completar.

ESCRIBIR Y PUBLICAR
Puede haber muchos desafíos. Cada escritor privilegiará y sufrirá el suyo. El más citado puede ser que escribir y publicar (libros en este caso) rara vez pone la comida en la mesa. Pero también tenemos como desafío el reflector que ahora dan las redes: ni bien se apaga un foco cuando se enciende otro y eso apresura muchas veces el ansia de publicar, sentir que el tiempo gana, come, que el foco no se prenderá nunca más para nuestro trabajo. Esto también ocasiona distracciones, es contraproducente estar tanto tiempo en las redes sociales, porque no sólo acortamos nuestros tiempos de atención, sino que hasta la realidad se nos suele escabullir entre tanto mar de opiniones. Cambiar la lectura de un libro por el refresh de las redes es nocivo para la salud de la obra.

FORMATO DIGITAL
No sé qué tanto haya permeado en realidad el hábito de leer en digital. Es casi por naturaleza que el escritor es un fetichista de los libros, y que siente que nada sustituye el objeto, pero también pienso que muchos, sin confesarlo abiertamente, leen en digital ya: ya sea porque es más fácil y rápido conseguir el libro que queremos leer, hasta porque circula la piratería apenas disfrazada y muchos libros se consiguen sin pagar, lo que al final es un balazo en el pie y un círculo vicioso.

PROYECTOS RECIENTES
Le estoy dando los toques finales a un libro de cuentos que se va al lado opuesto de todo lo que he escrito hasta ahora, o eso quiero creer al menos: aborda el tema de nuestra educación sentimental y todos los cuentos del volumen son románticos, como en las películas de amor gringas, y traté, además, de que todas tuvieran un final feliz. Lo más canijo hasta el momento, te lo aseguro, ha sido asegurar que el lector me acepte el pacto de credulidad que le propongo.

PARAÍSO PERDIDO
La dinámica con la editorial es tranquila. Como todo, requiere paciencia, entender que aunque sea una editorial de contacto directo, hay muchos autores queriendo ser atendidos, preguntando cómo va su libro, adónde lo mueven y eso... pero publicar en una independiente consigue que el libro se mantenga–si bien por otros medios—en circulación mucho más tiempo del que le ceden en librerías y llegue a sitios insospechados. Esto propicia que a poco más de tres años de publicado el libro, tú puedas conseguirlo y leerlo y hacer una nota sobre el mismo.

Alfonso López Corral (Navojoa, Sonora, 1979) es autor de los libros de cuentos La noche estaba afuera (Tres Perros, 2010) y Musiquito del talón (FETA, 2013), que obtuvo el Premio Nacional de Cuento Joven Comala 2013. En 2010 fue incluido en la antología Breve colección de relato porno (Tres Perros), en 2016 en Lados B, Narrativa de alto riesgo (Nitro/Press) y México Noir, Antología de relato criminal (Nitro/Press). Ha colaborado en revistas como Luvina, Tierra Adentro, Pez Banana, Revista de la Universidad de México, Mula Blanca, entre otras.

Lee la reseña de Cien caballos en el mar en ConejoBelga.

Tiempos pandémicos · Roger Torres Agüero






Roger Torres Agüero analiza el impacto

del COVID-19 en su novela más reciente,

un fresco de personajes conmovedores.



MUNDO Y LENGUAJE

Durante las últimas semanas, a través de las redes sociales, la pandemia del Covid19 se ha mediatizado a escala masiva. Se acumulan postales que actualizan las historias de Camus en La peste o cualquier episodio televisivo de ciencia ficción. Lo que antes era resultado de un equipo de guionistas ahora forma parte de nuestro paisaje tras la persiana. Ese golpe de realidad activa otro tipo de ficciones. Los libros que antes pronosticaban el peor escenario posible hoy son un referente verosímil. Pienso, por ejemplo, en autores como J. G. Ballard y sus historias de millonarios sepultados por el peso de la codicia; en el Baudrillard de El crimen perfecto cuando sostiene que el exceso está en el mundo y, por supuesto, en los dos filósofos con mayor audiencia de nuestros tiempos: Slavoj Žižek + Byung-Chul Han.

La pandemia no solo invadió el reino de los organismos vivos, sino también pantallas y modos de consumo cultural. Uno de los sectores más afectados, el de la industria naranja, se ha visto en la necesidad urgente de abrazar la tecnología, adaptarse o morir darwinianamente. Así como se multiplican los contagios, proliferan las reuniones virtuales en numerosas plataformas de chat, y talleres de distinta índole se ofrecen a precios accesibles. La comunicación humana atraviesa un crecimiento exponencial, aunque no exista garantía de entendimiento mutuo. La humanidad post Covid19 intenta seguir adelante, como un ejército de hormigas en medio del caos. A ese caos, a esa histeria colectiva, a esos impulsos desesperados de conexión le corresponden formas nuevas de narrar.

Esto recuerda la pregunta que se formulaba Theodor Adorno al cierre de la Segunda Guerra Mundial: ¿Cómo escribir después de Auschwitz? Incansables, las letras reflexionaron sobre el horror de la vida, pero la experiencia literaria había cambiado radicalmente. Hoy, los objetos y las conductas también están adquiriendo nuevos sentidos. Nunca más veremos de la misma forma un cubrebocas. Nunca más menospreciaremos la poesía de un abrazo, la indisciplina de un beso. El término cuarentena cobra una dimensión distinta. Generaciones futuras lo sabrán mediante nuestros testimonios. Pero ya nada será igual. Bajo tales consideraciones, podemos decir que el virus nos ha tomado por el cuello, ha intentado asfixiarnos, y ya nuestras palabras no serán las mismas.

TEXTO Y CONTEXTO

Roger Torres Agüero ha publicado una novela que en otro tiempo se habría catalogado de ficción especulativa. Pero ahora bien podría ser una crónica. Eso demuestra que los géneros literarios son relativos, a menudo engañosos, y que importa más el modo de leer que las etiquetas. El autor peruano, radicado actualmente en Lima, toma como punto de partida el brote de coronavirus para desarrollar diversas tramas/subtramas con personajes temerosos, aturdidos, en recelo constante de perder sus privilegios. Tiempos pandémicos es una obra de largo aliento que, paradójicamente, corta el aliento debido a la inmediatez de la tragedia. Su estilo prolijo cultiva la observación directa con una vocación de miniaturista: el mapa y el territorio.

Previamente, tuve la oportunidad de platicar con el autor a propósito de Hoy he vuelto a escribir, una novela filosófica de carácter autobiográfico sobre temas como el amor, la verdad y la realidad. Entre referencias literarias y afinidades electivas, notaba su habilidad para entretejer argumentos, estructuras lingüísticas y pasiones humanas. Ese conjunto de saberes ahonda en la región de los valores, donde Roger demuestra eficacia para perfilar individuos con vicios y virtudes. «Como sabrás, soy Ingeniero del Agua, pero debido a la cuarentena se paralizó todo, así que este año decidí escribir. A la fecha, llevo ya siete libros. Los últimos dos fueron Tiempos pandémicos y una pieza teatral, Una familia con clase, que confeccioné a la par de la novela.»

Torres Agüero escribe ensayo, cuento y poesía, admira la obra de Unamuno y, en las conversaciones sostenidas por WhatsApp, suele referirse a Vargas Llosa, Bioy Casares y Borges cuando responde preguntas puntuales. Admira el pensamiento de Platón, Jaspers y Heidegger; sus textos traslucen interés por el ser en el mundo, conformado no solo de ideas sino de circunstancias. «Como lector, puedo decir que ciertas obras dejan una impronta notable, imperecedera. Como escritor, siempre hay un mensaje subliminal, medio sibilino, medio escondido, que tal vez se pueda atisbar, o tal vez no. Pero de cierta forma cuando uno escribe, atraviesa un proceso de catarsis. Aunque eso ya se ha dicho miles de veces. Algo que no se libera, con el tiempo puede explotar.»

EL VIRUS

«Acá en Perú, las cifras están descontroladas—dice para luego precisar con datos duros—. Hemos sobrepasado los 350,000 contagiados y +10,000 fallecidos. Perú fue uno de los primeros países de Sudamérica y de la región que adoptó las medidas sanitarias anticovid: la cuarentena, el estado de emergencia, la implementación de disposiciones y preceptos para poder convivir y tratar de erradicarlo. Fueron quince días que al final se extendieron a más de cien. En este momento no hay cuarentena porque la curva no está creciendo como antes; hubo un tiempo en el que el crecimiento estaba desbordado. Ahora se aproxima una meseta, donde se supone que no habrá repunte o rebrote. Todos ansiamos la línea horizontal que indique la ausencia de contagiados diarios.»

El impacto de la pandemia motivó la escritura de un relato breve y luego una ficción de largo aliento. «Fue un golpe fuerte—explica—. Al momento no te das cuenta, pero interiormente va surgiendo algo, una llamita incandescente. Recuerdo que todavía estábamos en verano, fue el 15 de marzo cuando el presidente ordenó la cuarentena, la paralización de todo. En ese entonces me gustaba ir al segundo nivel, donde tengo una terraza, y ahí contemplaba la calle. Vivo en una intersección concurrida, era verano y disfrutaba escribir con el torso descubierto. Allí surgió El virus, relato incluido en El escritor y otros cuentos, mi libro anterior. Era casi una reseña en tiempo real de lo que estaba ocurriendo. Entonces vislumbré la idea de Tiempos pandémicos.»

Roger narra cómo el coronavirus colapsó el sistema de salud peruano, que durante los últimos veinte años arrastraba problemas estructurales: malas coberturas, deficiencia en los servicios, falta de hospitales. «El sistema de salud estaba casi obsoleto cuando surgió el virus, y después de tantos meses las autoridades aún están dando batalla con la adquisición de unidades médicas, respiradores y oxígeno.» No obstante, muestra optimismo pues la economía se ha restablecido, algunos negocios empezaron a operar y las personas se están cuidando por iniciativa propia. «Cuando se trabaja de forma concatenada hay una sinergia muy elocuente. Esto va a solucionarse paulatinamente, a un ritmo lento pero seguro.» Tal vez, al final del día, la pandemia nos haya enseñado un par de lecciones.

EPÍLOGO

Por supuesto, dice Torres Agüero, su escritura despliega una mirada singular: «En la novela hay cosas inventadas, imaginadas y ciertas. No tienes compromisos con nadie, no tienes que dar explicaciones de nada. Esa es la libertad que te concede la ficción.» Tiempos pandémicos está disponible en Amazon. Lee la reseña en ConejoBelga.


Texto para Dudumdush: Christian Núñez ~ Mérida, Yucatán, México, 27.07.2020

Imágenes: Unsplash ~ Engin Akyurt