Metrópoli: Camilo Pérez Aguad



Metrópoli no es un pájaro, no es un avión, no es Superman. Pero Metrópoli sí es un domingo 7, una tontería, un comentario inapropiado: se trata de un conjunto de obras que desea dislocar el orden predeterminado del tiempo y espacio. En pocas palabras, Metrópoli son solo unos dibujos.

Comencé en las artes visuales al obtener una pequeña beca para asistir al estudio del artista Miguel Melcóm, quien me introdujo al AUTOMATISMO. Esos tres meses dieron como resultado una serie completa de trabajos que, poco después, conformaron mi primera exposición individual, Bestiario. Todo ocurrió en Argentina, en los años 90’s, y fue mi primer logro personal en las artes visuales.

EL CÓMIC Y EL POP son de los medios más eficientes de comunicación. Su idea principal es llevar a un nivel creativo lo cotidiano. Se trata de experiencias hechas de y para la calle. La calle es de todos—y no hay muchísimos espacios con esta cualidad.

En cuanto a mis referencias, el cómic BLACKHOLE de Charles Burns es un buen ejemplo. La obra gira alrededor del antes y después de la primera experiencia sexual y los aterradores alcances de una decisión personal. Coito Ergo Sum. La historieta resulta una mención importante de las actuales relaciones sentimentales y sus conflictos emocionales.

Mi obra reciente es un retorno a las cuestiones básicas. Un intento de emancipar y dislocar el orden predeterminado del tiempo y el espacio. METRÓPOLI es una solución imaginaria a estos reveses. La muestra en exhibición consta de una serie de 10 impresiones digitales y se exhibe en el Centro de Cultura Romita (Plaza Real Romita #28, Col. Roma Norte, Del. Cuahutémoc, Ciudad de México) del 15 al 29 de abril del 2016. Se podrá visitar de lunes a domingo de 9 AM a 9 PM.

Mis IDEAS CREATIVAS germinan en el proceso de tomar conciencia de mi persona. En este desarrollo son fundamentales mis relaciones familiares, los amigos, el intercambio laboral, etc.

Históricamente, LA CULTURA HA ESTADO POSPUESTA POR EL PODER, con sus crisis de mayor o menor intensidad. Es una situación que perdura hasta la actualidad. Aun así, el arte y la política tienen un lugar común, son imágenes o ideas que sustituyen la realidad. Los surrealistas supieron entender y aprovechar esta condición. Con el paso del tiempo, involuntariamente el sistema ha integrado y asimilado a su favor la misma circunstancia. ¿Acaso no es “Gaviota" la esposa del presidente mexicano?

El MURALISMO fue una comunión inteligente entre el estado y la cultura, o al menos afortunada. De esa unión se ha perpetuado entre los mexicanos la conjetura de lo importante y provechoso de la creación artística. Sin embargo, lejos de mis intereses personales está el introducirme a la política, unirme a la religión o integrarme al mainstream. Todos somos excepciones.

Durante los años 80’s eran ilícitos los CONCIERTOS DE MÚSICA bajo el criterio de una ley ridícula que prohibió durante años las conglomeraciones y concentración de personas en un solo lugar, aunque fuera en un concierto. En los 90’s, el reunirse y aparecer colectivamente en las tocadas de rock fue trascendental para después manifestarse en la calle por consignas políticas.

Las CONTRADICCIONES dentro del sistema siguen existiendo y hay que aprender a aprovecharlas. La propaganda oficial para promover la lectura, las aparatosas cirugías de senos y glúteos tan de moda, el estilo de vida sana impuesto de manera hegemónica—entre otras elocuentes imágenes—son muestras tangibles del deterioro de la cultura a manos del sistema.

Viendo en retrospectiva, me doy cuenta que todavía pasarán muchos años más para que mi trabajo encuentre y promueva sus propias MEMORIAS. Según mis propios cálculos, espero dejar de estar angustiado a este respecto en aproximadamente unos 10 años.








Todas las imágenes: Cortesía Camilo Pérez Aguad

Gráfica Digital // Serie de 10 imágenes impresa a pedido –CtPrint– en papel // 61 cm x 81 cm // México, 2016